Para el alcalde Asdrúbal Rodríguez, hablar de Turismar es hablar del crecimiento de San Gregorio de Polanco. La empresa llegó hace quince años y, desde entonces, no solo acercó turistas: también fortaleció la vida cotidiana de la comunidad y acompañó el desarrollo de uno de los destinos más singulares del interior uruguayo. San Gregorio de Polanco aprendió hace mucho tiempo que el turismo no depende únicamente de la belleza de un destino. Depende también de la posibilidad de llegar. Por eso, cuando Asdrúbal Rodríguez recuerda la llegada de Turismar, no habla simplemente de una nueva línea de transporte.

Luis Irigoin llegó a Paso de los Toros hace dos décadas por razones laborales. No nació allí, pero terminó enamorándose de la ciudad. Hoy, como alcalde, observa cómo el histórico corazón ferroviario del país se transforma a partir de nuevas oportunidades de desarrollo y está convencido de que el turismo será uno de los grandes protagonistas del futuro.

Hay definiciones que valen más que un largo discurso. En Tacuarembó, al igual que en todo Uruguay cuando algo alcanza la excelencia, se dice simplemente que “es Gardel”. Por eso, cuando el inten- dente Wilson Ezquerra afirma que “Turismar es Gardel”, no está haciendo una cortesía institucional. Está expresan- do, con el mayor reconocimiento posible para un tacuaremboense, el lugar que la empresa ocupa en la vida del departamento. 

El 35% de las agencias de viajes españolas ha sufrido al menos un intento de fraude digital durante el último año, aunque la mayoría de los incidentes fueron detectados a tiempo o tuvieron un impacto limitado, según un estudio elaborado por Beroni en colaboración con ObservaTUR.

Felipe Algorta no habla de Turismar como un observador externo. Habla como un usuario que durante años viajó entre Durazno y Montevideo mientras estudiaba y daba sus primeros pasos en la actividad política. Por eso, al celebrar los cincuenta años de la empresa, siente que también está recordando una parte de su propia historia.

Hay personas que fundan una empresa. Otras la dirigen, la hacen crecer o la proyectan hacia el futuro. Julio Semproni ocupó un lugar diferente. Llegó cuando Turismar todavía no existía y terminó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas silenciosos de su nacimiento. Su historia demuestra que las empresas no se construyen únicamente con ómnibus y rutas; también necesitan personas capaces de transformar una idea en una organización.


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