Manual empírico del turismo, cuando los prólogos se transforman en debate
Jueves, 06 Agosto 2026

Manual empírico del turismo, cuando los prólogos se transforman en debate

En la mayoría de los libros, el prólogo cumple una función protocolar. Es una carta de presentación, un respaldo institucional o un gesto de amistad hacia el autor. Muy pocas veces trasciende ese papel. En el caso del "Manual empírico del turismo del Uruguay", ocurrió exactamente lo contrario. Los dos prólogos que abren la obra, escritos por Ramón de Isequilla Real de Azúa y Pablo Fernández Garateguy, ya constituían, por sí mismos, dos profundas reflexiones sobre el presente y el futuro del turismo uruguayo. Sin embargo, durante la celebración de PDAX20, ambos autores volvieron sobre sus conceptos, los ampliaron y terminaron convirtiendo aquellos textos escritos en verdaderas intervenciones intelectuales.

No fue una defensa del libro.

Fue algo bastante más importante.

Fue la validación pública de la necesidad de discutir un modelo turístico que, según ambos sostienen desde perspectivas muy diferentes, hace demasiado tiempo dejó de cuestionarse a sí mismo.

Ramón de Isequilla: un libro que nace de toda una vida

Ramón comenzó recordando la frase con la que abre su prólogo.

"Hay libros que se escriben para llenar estantes y hay libros que se escriben porque alguien, después de décadas mirando una realidad de frente, decide que ya no puede seguir callando."

No fue una frase elegida por su belleza literaria.

Fue la síntesis de su lectura.

Durante su intervención explicó que el libro "no nace de una ocurrencia reciente", "no es la consecuencia de una pelea con un ministro" ni "una reacción ante un gobierno".

Con esa afirmación despeja una de las posibles interpretaciones superficiales de la obra.

Quien conozca la trayectoria de Sergio Antonio Herrera sabe que las ideas que aparecen en el Manual no surgieron durante los últimos meses ni responden a una coyuntura política determinada. Son el resultado de seis décadas de vinculación con la actividad, primero como agente de viajes, luego como operador, empresario, dirigente gremial y periodista especializado.

Ramón identifica precisamente ese aspecto cuando afirma que el libro "es el resultado de varias décadas mirando el turismo uruguayo desde dentro".

Y probablemente sea esa experiencia acumulada la que le permite definirlo con una precisión notable.

"No es exactamente un manual... es un diagnóstico y al mismo tiempo una provocación estratégica."

Difícil encontrar una definición más acertada.

Porque, efectivamente, el lector no encontrará una sucesión de recetas ni un catálogo de soluciones mágicas.

Encontrará preguntas.

Y muchas de ellas resultan incómodas.

Administrar no siempre significa desarrollar

Quizá el mayor aporte conceptual de Ramón durante su exposición fue establecer una diferencia que parece sencilla, pero que modifica completamente la discusión.

"Una cosa es administrar el turismo que tenemos y otra muy diferente es construir el turismo que podríamos tener."

En esa sola frase aparece resumido uno de los grandes ejes del libro.

Durante décadas Uruguay ha celebrado buenas temporadas, buenos ingresos de divisas o récords de visitantes.

Pero, ¿eso significa necesariamente que existe una estrategia nacional de desarrollo turístico?

Ramón entiende que esa pregunta es el verdadero núcleo de la obra.

Y agrega otra observación de enorme importancia cuando advierte que muchas veces hemos confundido el funcionamiento natural del sector con el éxito estratégico.

No son la misma cosa.

El problema de los números

Otro de los aspectos sobre los que Ramón pone el foco es la medición.

Su intervención coincide plenamente con uno de los capítulos más polémicos del libro.

"No basta con contar personas; hay que saber quién viene, por qué viene, cuánto tiempo permanece, cuánto gasta y qué valor económico deja en el país."

Y remata con una frase que debería figurar en cualquier oficina donde se elaboren políticas públicas.

"No hay nada más peligroso que tomar decisiones aparentemente correctas partiendo de un diagnóstico equivocado."

No es una crítica a quienes producen estadísticas.

Es una advertencia sobre las consecuencias de construir estrategias utilizando indicadores que pueden no representar la realidad económica del turismo.

La academia entra en escena

Si Ramón representa la experiencia internacional y el conocimiento práctico del sector, Pablo Fernández Garateguy aporta otra dimensión.

La validación científica.

Su prólogo comienza con una afirmación categórica.

"Las decisiones basadas en premisas erróneas conducen, indefectiblemente, a resultados catastróficos."

No es una frase retórica.

Es la premisa metodológica sobre la cual construye todo su análisis.

A diferencia de Ramón, que se concentra en interpretar el contenido del libro, Pablo explica por qué esas hipótesis pueden sostenerse académicamente.

Afirma que la obra "cuenta con un riguroso respaldo de modelización analítica y matemática" y sostiene que el debate ya no puede descansar sobre percepciones sino sobre evidencia empírica.

"Datos, no relatos"

Durante PDAX20, Fernández Garateguy convirtió esa idea en una especie de consigna.

La repitió varias veces.

"Datos, no relatos."

Y enseguida explicó el motivo.

El turismo —afirmó— debe gestionarse con información verificable y no con impresiones o lugares comunes.

Más adelante fue todavía más contundente.

"Nuestra opinión: está mal medido el turismo."

Pero quizá la afirmación más importante no sea esa.

Sino la explicación del propio título del libro.

"Es empírico porque es demostrable. Es debatible, pero es demostrable."

Allí aparece una diferencia fundamental.

El objetivo no consiste en pedir un acto de fe.

Consiste en poner las hipótesis sobre la mesa para que puedan ser discutidas.

Cuestionar los axiomas

Si hubiera que resumir la exposición de Pablo Fernández Garateguy en una sola idea, probablemente sería ésta.

"Lo que está proponiendo es un cuestionamiento de los axiomas."

Para él, el mayor obstáculo del turismo uruguayo no son únicamente los problemas estructurales.

Son aquellas verdades que hace décadas nadie se anima a discutir.

Desde la supuesta pequeñez del país hasta la manera de medir el turismo, pasando por la conectividad, la institucionalidad o la propia concepción del desarrollo turístico.

Todo puede y debe debatirse.

El mayor elogio

Curiosamente, los dos prologuistas terminan llegando al mismo lugar.

Ramón concluye diciendo:

"No tenemos por qué estar de acuerdo con todas las respuestas... pero después de leer este libro resulta bastante difícil seguir haciendo algunas preguntas como si nunca hubieran sido formuladas."

Pablo invita a leerlo "con una apertura mental", recordando que "el axioma es lo que nos impide abordar nuevas ópticas para solucionar o alcanzar objetivos."

Y allí, quizás sin proponérselo, ambos terminan definiendo el verdadero alcance del "Manual empírico del turismo del Uruguay".

No pretende convertirse en un libro de verdades absolutas.

Aspira a algo mucho más difícil.

Lograr que el turismo uruguayo vuelva a discutir seriamente sobre sí mismo.

Y si se juzga por la calidad intelectual de quienes aceptaron prologarlo y, posteriormente, defender públicamente sus principales tesis durante PDAX20, puede afirmarse que ese objetivo ya comenzó a cumplirse.

Portal de América

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