Cada vez que hablamos con nuestro amigo y corresponsal en Miami, Daniel Romagnoli, es un tema recurrente el de las distancias y el tiempo que hay que invertir para moverse en Miami y podemos agregar, en la Florida toda. Salimos pasado el mediodía de Orlando y como la ruta nos llevaba entre otros lugares conocidos por Fort Lauderdale, fue que decidimos cambiar la anunciada visita a los outlets Premium del mundo alrededor de Disney y llegar al famoso Sawgrass Mills, cuarto outlet (centro comercial de tiendas con descuento permanente) más grande del mundo.

Miércoles, 22 Junio 2016

Fin de la primera etapa, chau Orlando

Esta mañana estaremos retornando a la Turnpike para cubrir en viaje de vuelta los casi 360 kilómetros hasta Miami. Mañana jueves nos espera allí una jornada muy especial la cual compartiremos como siempre, con nuestros lectores.

En lo personal, cada vez que llego a Orlando me pasa más a o menos lo mismo. Hecho de menos la falta de un entrenamiento adecuado, de un bolsillo más grande y una mentalidad menos demandante o si se quiere por la contraria, "más piola*". Pero siendo como soy creo que me da como para trasmitirle a mucha gente de que se trata este enclave supuestamente construído para los niños, pero donde los verdaderos sostenedores son los adultos, aunque muchos, ni siquiera lo asimilen.

Como no podía ser de otra manera, me duelen hasta las pestañas. El programa familiar indicaba para el sábado el Reino Mágico y en la jornada del domingo, comenzar a utilizar el Park to Park de Universal e Isla de la Aventura. Llegamos a mediodía al lugar de Mickey y una vez que estacionamos y salimos a la intemperie casi nos derretimos por el calor reinante. Vino en nuestro socorro el trencito que lleva hasta el ingreso y allí había que optar entre el Monorriel o el Ferry y hubo unanimidad por el primero, dejamos la travesía por el agua para la salida pasadas las 23 horas. Llegamos justo para ver el show en la terraza del Palacio. Luego la mayoría optó por Splash Mountain mientras otros elegían el desfile. Después empezó a llover y a llover con una intensidad brutal que trastocó bastante los planes. De todos modos dio para pasar por Piratas del Caribe, Buzz Lightyear; Monster University y hasta para que algunos luego del Electrical Parade y el Show de fuegos artificiales se animaran a llegar a Space Mountain.

Que el hombre propone y Dios dispone ya no hay nadie que lo discuta y nosotros menos. Uno de los nietos hizo fiebre y hubo cambio de planes. El día libre que habíamos pensado para mitad de semana o para el final, ya lo gastamos al principio, Nos turnamos en las salidas y me tocó hacerlo en la noche, entonces la primera visita fue a Disney Springs (ex Plaisure Island) un lugar de tiendas temáticas, restaurantes y sitios de entretenimiento. Hay más de 150 tiendas. Es un lugar en el que se puede comer a precios razonables.

El mundo está jodido. No se me ocurre una forma mejor de comenzar este artículo que decirlo. Quienes guardamos en lo más íntimo al botija, al pibe, siempre estamos dispuestos a abstraernos de la dura realidad y tener disposición para jugar. Quizás nos mezclamos en un picado en la playa o en un truco después del asado, también nos prendemos al ludo, las damas o al ajedrez para contentar a alguno de los hijos o nietos y en el fondo, lo que estamos exteriorizando tal vez sea ese costado lúdico que todos atesoramos. Si estará jodido el mundo que cuando llegamos a esta antesala de la más pura fantasía, a este paraíso para cualquier niño del mundo, fantasía en la que nos subimos usando como excusa que traemos a los nenes para jugar nosotros, en lugar de dejar salir la euforia por llegar y vivir con una sonrisa de oreja a oreja el día entero, aunque no lo hablemos, abuelos y padres no podemos evadirnos del recelo que nos provocan los datos de la realidad de la semana fatal que vivió Orlando.

La segunda jornada entera en la Florida la dedicamos a visitar Fort Lauderdale y disfrutar otro día de playa, esta vez en esta ciudad del Condado de Broward, a la que arribamos transitando una atiborrada US 1 hacia el Norte, travesía que nos llevó casi una hora y media. Como no podía ser de otra manera, la parada obligada fue en Las Olas.

Comenzaré este relato desde el afecto de siempre, el que tengo por la sede del Condado de Dade, lugar al que cada vez que llego me mueve más a través del alma que por los ojos, como sucede normalmente cuando uno llega a algún lugar. Al igual que me pasa en Buenos Aires o en Madrid, la sensación es la de llegar a casa, a mi lugar. Pero a este sentimiento se arriba luego de mucho tiempo y muchas veces, alguna de las cuales este suelo no fue tan propicio y otras, maravilloso.

Como Dios y Copa Airlines quisieron, esta madrugada del domingo 12 de junio partimos hacia Miami en primera instancia, para proseguir posteriormente hacia el mundo mágico de Disney en uno de esos viajes que siempre soñamos realizar y todo parece indicar que esta vez podremos cumplirlo. Viajamos con una delegación muy especial junto a mi esposa: con nuestros dos hijos con sus respectivas familias; somos una patota. Los nietos seguramente por sus edades, no deben tener aún una idea muy acabada acerca de que se trata lo que emprendemos, pero nosotros sí tenemos claro lo que queremos ver, lo que nos ilusiona, y es precisamente verles esas caritas cuando se enfrenten a aquella realidad llena de fantasía.

Visitar El Louvre y no impactarse con la polémica pirámide colocada en su exterior es imposible. Veamos este trabajo de la colega Eva París (nadie mejor que ella para hacerlo).


.