Parque Nacional Los Glaciares
Jueves, 26 Febrero 2026

Parque Nacional Los Glaciares

No sabemos si debiera sustituir a alguna de las siete maravillas modernas o pasar a ser la octava, pero el Parque Nacional Los Glaciares es uno de los más espectaculares lugares que hemos conocido a lo largo de nuestra bastante viajada vida.

por Sergio Antonio Herrera, desde El Calafate

 

glaciar Perito Moreno

Donde la naturaleza impone su escala

El Parque Nacional Los Glaciares no es un destino que se visite: es un territorio que obliga a desacelerar la mirada. Después de muchos años recorriendo el mundo, todavía existen lugares capaces de provocar una sensación poco frecuente en el viajero experimentado: la sorpresa genuina.

Aquí todo sucede a otra escala. El viento, el silencio, la dimensión del paisaje y, sobre todo, el hielo, construyen una experiencia que excede lo turístico para entrar en el terreno de lo emocional.

Nuestra visita se desarrolló en dos jornadas muy distintas entre sí, casi complementarias.

glaciar Spegazzini

Primer día: entre la distancia y la magnificencia

La navegación por el Lago Argentino conduce primero hacia el Glaciar Upsala, un gigante que hoy se contempla desde lejos. Los témpanos desprendidos forman una barrera natural que impide la aproximación y convierten la observación en un ejercicio de imaginación: se lo percibe más de lo que se lo ve.

Luego aparece el Glaciar Spegazzini, cuya pared vertical —la más alta del parque— impacta incluso a quienes creen haberlo visto todo.

Sin embargo, allí surge una reflexión que excede al paisaje y entra en el terreno de la gestión turística.

La embarcación permaneció detenida frente al glaciar durante cerca de cuarenta minutos. Tiempo suficiente para contemplar, registrar y asimilar la escena. Pero la posición del barco nunca permitió a la mayoría de los pasajeros obtener un ángulo adecuado para fotografiar o filmar el frente glaciar en plenitud.

No se trató de un error náutico ni de falta de pericia. Todo indicaba que la orientación respondía a otra lógica: mientras los visitantes intentaban registrar el momento desde posiciones limitadas, se promovía de forma insistente un servicio fotográfico ofrecido a bordo, con acceso privilegiado a mejores ubicaciones y la posterior venta de imágenes en formato digital.

El episodio no opaca la magnificencia del Spegazzini —imposible hacerlo—, pero sí abre una discusión necesaria sobre un fenómeno cada vez más visible en destinos de alta demanda: cuando la experiencia comienza a diseñarse más alrededor del producto comercial que del visitante.

El desafío, claramente, no es menor. Porque lugares extraordinarios no necesitan artificios para emocionar.

Segundo día: el Perito Moreno y la emoción pura


Al día siguiente llegó el encuentro con el Glaciar Perito Moreno, y cualquier análisis previo queda suspendido.

El Perito Moreno no admite intermediaciones. Desde las pasarelas se impone con una presencia casi física: cruje, respira, se mueve lentamente aunque parezca inmóvil.

Y entonces sucede lo que todos esperan pero nadie puede prever.

Un estruendo profundo anticipa el desprendimiento. Una masa de hielo se desploma y el lago responde con una ola que tarda segundos en llegar. El público guarda silencio, como si intuitivamente comprendiera que está asistiendo a algo que no se repite jamás de la misma manera.

Tuvimos la fortuna de presenciar varios desprendimientos. Instantes breves, intensos, suficientes para comprender por qué este glaciar se convirtió en símbolo mundial.

Aquí no hay necesidad de marketing adicional: la naturaleza hace todo el trabajo.

Una maravilla… y una oportunidad

El Parque Nacional Los Glaciares confirma algo que el turismo global debería recordar con mayor frecuencia: la autenticidad es el mayor valor de un destino.

Cuando el producto principal alcanza niveles de excelencia natural tan extraordinarios, la experiencia del visitante debería orientarse a facilitar la contemplación, no a condicionarla.

La observación no pretende ser crítica hacia un destino que deslumbra —porque deslumbra profundamente— sino aportar una mirada desde la experiencia acumulada de quien ha recorrido muchos escenarios turísticos del mundo y sabe que los grandes lugares se consolidan cuando alinean paisaje, relato y gestión.

Tal vez el debate sobre si este parque merece integrar oficialmente las maravillas del mundo sea irrelevante.

Porque quien llega hasta aquí comprende algo más importante: algunas maravillas no necesitan reconocimiento internacional para serlo.

Basta con estar allí.

N. de R.: La magnífica selección de contenido audiovisual obtenido, la reservamos para la primera entrega, en el innovador formato elegido del nuevo programa televisivo del Grupo PDA "El diario del lunes", que emitiremos el lunes 9 de marzo próximo.

Portal de América

Comentarios  

Gracias Antonio siempre soñé con ir al Perito Moreno pero contigo lo vi maravilloso por lo menos es algo
Gracias por compartir tantas cosas besos

Escribir un comentario

Promovemos la comunicación responsable. No publicamos comentarios de usuarios anónimos ni aquellos que contengan términos soeces o descalificaciones a personas, empresas o servicios.