El abusivo y egoísta estilo de comunicación de las aerolíneas
Martes, 06 Octubre 2026

El abusivo y egoísta estilo de comunicación de las aerolíneas

No es una regla general, pero lo que vamos a plantear abarca a un altísimo porcentaje de las aerolíneas. Desde hace muchos años, el giro radical decidido por las empresas en su forma de comunicar nos hizo pasar del blanco al negro, sin gris.

por Sergio Antonio Herrera, desde Montevideo

Aunque “usted no lo crea”, existió una época “de oro”, en la que había cócteles varias veces al año, muy bien servidos y regados; frecuentes invitaciones a viajar, muchas veces en primera clase; diálogo permanente con sus representantes en el país y, entre otras delicadezas, rubro para publicidad.

Hablamos de la época en que a Montevideo llegaban SAS, Lufthansa, Air France, Alitalia, Swissair, Pan Am, Braniff, Varig, BOAC, British United, British Caledonian, Iberia, KLM y, entre otras varias, PLUNA, Aerolíneas Argentinas, Aerolíneas Peruanas, Cruzeiro do Sul, LAN Chile, LAP, Panair do Brasil, Lloyd Aéreo Boliviano, Avianca, TAM Mercosur y Ecuatoriana de Aviación por ejemplo.

Del mismo modo que la explosión tecnológica y la aparición de las plataformas hirieron gravemente al agente de viajes, deshumanizaron al turismo y multiplicaron su masividad, el auge de Ryanair y, de su mano, el combo low cost, hacia finales de los años noventa, impactó de lleno en el modelo de las aerolíneas tradicionales, las llamadas legacy. Ya no hubo glamour ni en el servicio a bordo ni en el sistema de ventas, ni en la atención a los agentes y mucho menos a la prensa.

De la noche a la mañana, los gerentes locales de cada sucursal quedaron sin voz y sin rubros, y emergieron definitivamente las agencias de comunicación.

Este tipo de empresas, en Uruguay, funcionan en su mayoría con ética y sentido común, como Quatromanos, Butler, Improfit, Nueva Comunicación, Burson, Punto, por ejemplo.

Su misión, además de conseguir para sus clientes la mejor difusión, contempla la colaboración con los medios, especializados o no.

El tema publicitario pasa por otro lado. Con suerte, se consigue un contacto en los inalcanzables departamentos de marketing de las compañías para enviar propuestas, pero casi nunca llega siquiera una respuesta negativa o el clásico “el rubro publicidad se planifica a comienzos de año”, si la propuesta se presenta cuando este ya está avanzado...

El eje Buenos Aires

La capital argentina se ha ido constituyendo, con el paso del tiempo, en el centro neurálgico del procesamiento de información para el resto de la región, a través de diversas agencias de comunicación allí instaladas. Esto ocurre no solamente con las aerolíneas, sino también con empresas de cruceros, cadenas hoteleras y destinos. Entonces, es habitual el “bombardeo” de gacetillas desde allende el Plata.

Las ráfagas informativas nos llenan la casilla de correo con la más diversa información para que la publiquemos opcionalmente y, obviamente, sin cargo. Como buena cosa de la aviación, “de arriba”.

El ejemplo que refleja en toda su dimensión la perversión del sistema

Hace poco tiempo, un colega argentino nos hizo llegar información de Avianca para anunciar una presentación de la compañía en Montevideo. Con toda la ética y frontalidad, nos dijo que había sido contratado para hacer llegar información a los medios de Uruguay. Como es bastante habitual, quedó establecido de hecho que, de alguna manera, íbamos a colaborar, por obvia solidaridad profesional, y publicamos.

Cuando llegó una gacetilla más, le advertimos que, hasta que no tuviésemos un acuerdo comercial con Avianca, no íbamos a continuar publicando noticias sin cargo.

Hace unos días, el colega nos envió una invitación formal para asistir a la presentación de la nueva programación. El evento era en el piso 22 del World Trade Center y la invitación fue reiterada varias veces, incluso hasta el mismo día del encuentro.

Una vez más fuimos muy directos: “Voy, pero si no hay acuerdo comercial, no hay cobertura”. Y la respuesta fue: “Te va a esperar Fulano de Tal para presentarte a los ejecutivos con quienes podrás hablar directamente”.

La invitación era para las 17.30 de un jueves, momento en el que habitualmente estamos conduciendo por la Interbalnearia hacia Punta del Este para quedarnos hasta el domingo. Hicimos la excepción, demoramos la ida para el viernes y llegamos puntuales, como es costumbre.

Recepcionista: “Lo de Avianca es a las 18.30”.

Nosotros: “Vea —mostrando el celular—, la invitación es a las 17.30, no espero una hora, me voy”.

Se nos ocurrió mandarle un WhatsApp al “Fulano de Tal” que nos esperaba, quien respondió: “Estamos arriba, decí que tenés una nota”. Ante nuestra respuesta colmada de signos de interrogación, se ve que llamó a recepción y pidió que nos dejaran pasar.

Recepcionista: “¿Su nombre, señor?”.

Con la respuesta, se puso a buscar y, por lo visto, no encontró nuestro nombre, por lo que volvió a comunicarse por teléfono. Ahí sí, cuando eran las 17.45, nos acompañó a la entrada del sector de ascensores.

El joven Fulano de Tal vino a saludarnos con una mochila al hombro y nos preguntó si queríamos “hacer la nota”. Le respondimos que habíamos ido para hablar de un acuerdo comercial y que, si se establecía, con mucho gusto haríamos lo necesario.

“Hoy no es el día ideal para hablar de eso, tal vez en otro momento”, nos dijo.

Luego de tomar un refresco y charlar un rato con algunos amigos, decidimos irnos, obviamente sin la menor intención de contar a nadie que habíamos estado. Pero...

La mojada de oreja

Este lunes nos escribió Fulano de Tal:

“¡Hola! ✈️ Queremos agradecerte de corazón por haber sido parte del encuentro de Avianca. Tu presencia hizo posible que compartiéramos juntos los nuevos servicios de la compañía y todas las conexiones que hoy acercan a la Argentina con el mundo. Fue un placer recibirte y que formes parte del universo Avianca. Esperamos que te hayas llevado una experiencia tan especial como la que quisimos transmitir. A continuación te compartimos el material de prensa para que puedas utilizarlo en tus coberturas. Ante cualquier consulta o pedido de entrevista, estamos a tu disposición. ¡Gracias por acompañarnos y nos vemos en el próximo vuelo! Equipo de Avianca.”

Le respondimos:

“Hola. Mi experiencia del otro día no fue precisamente agradable, es más, fue bastante desagradable. Esta comunicación tuya agrava aún más la cosa, estás enviando un texto que habla de “los nuevos servicios de la compañía y todas las conexiones que hoy acercan a la Argentina con el mundo”. Te recuerdo que soy uruguayo y el evento al que te refieres ocurrió en Montevideo, Uruguay. Fui por la insistencia del colega que me contactó, a quien le había aclarado que yo no publicaría nada más sobre Avianca sin haber establecido un acuerdo de auspicio. Soy profesional y trabajo por dinero del mismo modo que supongo lo haces tú y me parece una gran falta de respeto lo que ustedes hacen y como lo hacen. Para Avianca es mejor que yo no haya publicado nada hasta ahora pues si lo hubiese hecho habría sido para señalar que me hicieron ir una hora antes de que comenzara la presentación y que cuando llegué me hicieron pasar mal realmente, primero diciéndome que no podía entrar hasta las 18 y luego buscando mi nombre en la lista y no encontrándolo. La pretendida utilización de los medios especializados por las aerolíneas como Avianca constituyen una falta de respeto a la profesión que yo ejerzo. Seguramente este comentario quedará escondido en algún lado pues está muy claro que a empresas como la vuestra, solo les interesa conseguir sin costo la promoción. Muy mala experiencia.”

Respondió Fulano de Tal:

“Lamento su mala experiencia. Quedamos en contacto. un saludo.”

Como dijimos en el texto de respuesta, no pensábamos publicar lo ocurrido. Pero, analizando la chatura del estilo de comunicación de la aerolínea en cuestión y la falta de respeto sufrida, decidimos hacerlo. Y aquí está.

Son años.

Portal de América

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