por Sergio Antonio Herrera, desde Montevideo
Ahora comienza una nueva etapa.
Estoy próximo a iniciar el ciclo de conferencias “El turismo uruguayo, la oportunidad que nos debemos”, con presentaciones ya confirmadas en Punta del Este y Salto, mientras avanzamos en la incorporación de otros lugares del interior.
Y esas conferencias tendrán que responder una pregunta inevitable:
¿Qué haría concretamente esa Autoridad Nacional de Turismo que estoy proponiendo?
El nuevo estudio de PDA Media & Consulting: CHÁRTERES PARA LA ALTA TEMPORADA pretende aportar un primer ejemplo.
UNA EXPLICACIÓN QUE QUEDÓ PENDIENTE
La idea terminó de tomar forma durante mi reciente participación en Desayunos Informales, cuando Nicolás Batalla me pidió que explicara una propuesta que había mencionado: una lanzadera de chárteres para la alta temporada.
Comencé a hacerlo y ocurrió algo bastante habitual en televisión: se terminó el tiempo.
La explicación quedó a mitad de camino.
Quizás haya sido una buena cosa, porque una verdadera lanzadera de chárteres necesita bastante más que dos minutos para explicarse. Y, al desarrollarla, aparece algo incluso más interesante que los vuelos: es un excelente ejemplo de cómo debería funcionar el cerebro estratégico que estamos proponiendo.
NO ESTAMOS INVENTANDO LOS CHÁRTERES
Los chárteres han desempeñado durante décadas un papel decisivo en el desarrollo de grandes destinos turísticos.
Mallorca, Canarias o Puerto Vallarta, entre muchos otros, demuestran cómo las series de vuelos, las operaciones back-to-back y otras modalidades de programación turística pueden transformar mercados potenciales en corrientes sostenidas de viajeros.
Uruguay no necesita inventar nada.
Necesita preguntarse si alguna de esas herramientas puede ser utilizada inteligentemente para generar turistas adicionales.
Y allí aparece Brasil.
LA MATRIZ
La hipótesis que plantea PDA Media & Consulting consiste en estudiar una lanzadera estacional basada en esta matriz:
São Paulo y/o Río de Janeiro ↔ Montevideo y/o Punta del Este
No estamos afirmando que deban operar necesariamente las cuatro combinaciones ni estableciendo de antemano cuántas frecuencias debería tener cada una.
Precisamente, eso es lo que debería determinar la Inteligencia de Mercado.
Primero estudiar.
Después decidir.
¿QUÉ HARÍA LA AUTORIDAD?
Una eventual Autoridad Nacional de Turismo analizaría São Paulo y Río de Janeiro.
Buscaría segmentos con propensión a viajar a Uruguay.
Estudiaría precios, fechas, estadías, comportamiento de compra, capacidad de gasto, oferta hotelera y productos.
Analizaría Montevideo y Punta del Este como puertas complementarias.
Estudiaría también la demanda uruguaya hacia Brasil para determinar en qué medida puede contribuir a mejorar la ocupación de la programación.
Y modelaría diferentes escenarios de frecuencias y capacidad.
Es decir:
antes de salir a pedir vuelos, averiguaría cuántos pasajeros podemos generar.
EL ESTADO NO DEBE CONVERTIRSE EN OPERADOR
Aquí aparece una frontera fundamental.
La Autoridad Nacional de Turismo no debería contratar los aviones, vender pasajes, armar paquetes ni asumir el riesgo comercial.
Una vez detectada la oportunidad, convocaría a aerolíneas, operadores brasileños y uruguayos, agencias, hoteles, receptivos, aeropuertos y demás actores interesados.
Pondría la información sobre la mesa y facilitaría la construcción del negocio.
Después, los privados invertirían, contratarían, comercializarían y asumirían el riesgo.
La fórmula es sencilla:
El Estado estudia el mercado, identifica la oportunidad y arma la cancha; los privados juegan el partido.
LA BIDIRECCIONALIDAD Y SU COMPLEJIDAD
La operación presenta además una oportunidad interesante: existe demanda turística en ambos sentidos.
Podemos captar brasileños hacia Uruguay y utilizar determinadas capacidades disponibles para pasajeros que viajen desde Uruguay hacia Brasil.
Pero esto no significa que un avión pueda llegar lleno de brasileños y regresar indefinidamente lleno de nuevos pasajeros uruguayos.
Todos tienen que volver.
A partir de la segunda rotación aparecen simultáneamente nuevos pasajeros y pasajeros que necesitan regresar.
Por eso hay que administrar frecuencias, inventarios, duración de estadías y capacidad remanente.
Y esta propia complejidad demuestra por qué necesitamos Inteligencia de Mercado y capacidad técnica para diseñar políticas turísticas.
DEL MANUAL A LA REALIDAD
El Manual empírico del turismo del Uruguay plantea un cambio institucional.
El ciclo de conferencias permitirá discutirlo.
Y este estudio inicia una tercera etapa: mostrar mediante casos concretos qué podría hacer ese nuevo modelo de gestión.
La lanzadera de chárteres es el primer ejercicio.
Vendrán otros vinculados con conectividad, mercados, productos, promoción, inversiones y distribución territorial de la demanda.
No se trata de afirmar que mañana Uruguay debe programar determinada cantidad de vuelos desde Brasil.
Se trata de algo conceptualmente diferente:
estudiemos primero si existe la oportunidad.
Si existe, cuantifiquémosla.
Si los números funcionan, convoquemos al sector privado.
Si la operación resulta exitosa, midámosla y escalemos.
Y si los datos demuestran que no funciona, descartémosla.
Eso también es inteligencia.
DEJAR DE ESPERAR
Los 20 años de Portal de América fueron una celebración.
El Manual puso una propuesta sobre la mesa.
Las conferencias abrirán el debate.
Y estos estudios pretenden comenzar a transformar esa discusión en ejemplos concretos.
Porque el verdadero cambio que estamos proponiendo puede resumirse en pocas palabras:
No esperar que aparezca la oportunidad. Buscarla.
No pedir conectividad y después intentar llenarla. Detectar primero la demanda y construir la conectividad necesaria para captarla.
En definitiva:
dejar de administrar solamente el turismo que tenemos para comenzar a construir el turismo que queremos tener.
Ese es el sentido de la Autoridad Nacional de Turismo que proponemos.
Y la lanzadera de chárteres Brasil-Uruguay es apenas un primer ejemplo.
Para acceder al nuevo estudio de PDA Media & Consulting: "Chárteres para la alta temporada" CLICK AQUÍ

