Ganaron los controladores. Guardo violín en bolsa
Viernes, 15 Mayo 2026

Ganaron los controladores. Guardo violín en bolsa

Exactamente a las 8.49 PM de esta noche del 15 de mayo de 2026 recibimos un comunicado de DINACIA que en el segmento medular dice textualmente: "...como parte del proceso final de implementación operacional, se completará una nueva instancia de capacitación y entrenamiento simulado de los procedimientos de baja visibilidad, en continuidad con las instancias ya desarrolladas. Por tal motivo, se ha resuelto postergar el uso operativo de las operaciones ILS CAT III hasta el próximo 15 de junio. La medida es de carácter preventivo y tiene como finalidad asegurar que los componentes procedimentales y humanos se encuentren consolidados antes de su puesta en uso".

por Sergio Antonio Herrera, desde Montevideo, desde Montevideo

Confieso algo.

Hace apenas 24 horas escribí con indignación, pero también con una cuota de esperanza. Pensé —ingenuamente, quizás— que esta vez el país iba a imponerse sobre la corporación.

Que la institucionalidad iba a prevalecer.

Que una inversión millonaria hecha para mejorar la seguridad operacional y la conectividad del Uruguay finalmente iba a entrar en funcionamiento.

Que el martes 19 de mayo, con el vuelo previsto de LATAM, el nuevo sistema ILS CAT III del Aeropuerto de Carrasco marcaría un pequeño pero importante punto de inflexión.

Me equivoqué.

Guardo violín en bolsa.

Porque lo ocurrido esta noche no deja demasiado margen para interpretaciones. DINACIA emitió un comunicado oficial que dice, textual y claramente, que el equipamiento instalado está en condiciones. Que el diseño está validado. Que el proceso técnico está validado. Que incluso hubo apoyo de un especialista experto de la OACI.

Es decir: el sistema funciona; no hay una falla técnica; no hay una observación estructural; no hay un cuestionamiento sobre la inversión, no hay una alerta sobre el equipamiento.

Entonces, ¿qué pasó?, lo que muchos temían. Que el problema no estaba en la tecnología, estaba en las personas.

Porque el propio comunicado reconoce que falta completar “una nueva instancia de capacitación y entrenamiento simulado de los procedimientos de baja visibilidad”.

Traducido al castellano directo: el sistema está pronto, pero quienes deben operarlo no. Y aquí aparece la pregunta inevitable.

¿Por qué no?

Porque esto no apareció hoy. No estamos hablando de una sorpresa meteorológica. Ni de una falla de último minuto. Ni de un descubrimiento técnico inesperado.

Estamos hablando de un proceso conocido, anunciado, planificado. Entonces alguien deberá explicar cómo un proyecto estratégico nacional llega a la fecha prevista de inauguración sin que ese componente humano esté cerrado.

Y si ese faltante obedece —como sostienen diversas versiones— a decisiones gremiales, resistencias o negativas a completar etapas de entrenamiento, entonces hay que decirlo sin maquillaje.

Ganaron los controladores.

Ganaron.

No porque tengan razón técnica demostrada.

No porque el sistema haya sido rechazado técnicamente.

No porque OACI lo objetara.

Ganaron porque lograron detener la puesta en marcha.

Y eso cambia completamente el eje del debate.

Porque ya no estamos discutiendo seguridad operacional en abstracto. Estamos discutiendo poder.

Quién manda.

Quién condiciona.

Quién fija los tiempos reales del sistema aeronáutico uruguayo.

Y la respuesta que deja esta noche es devastadora.

No manda la inversión.

No manda la planificación.

No manda la necesidad estratégica del país.

No manda siquiera la autoridad aeronáutica, que termina admitiendo que todo está pronto… pero igual posterga.

Entonces, seamos francos, el mensaje hacia adentro y hacia afuera es brutal.

Si un sistema de alta tecnología, validado técnicamente, con respaldo experto internacional, puede quedar detenido porque falta consolidar el componente humano final…

entonces el problema no era tecnológico.

Era político.

Era gremial.

Era institucional.

Y eso es muchísimo más grave, porque la aviación civil no puede vivir rehén de pulseadas internas permanentes.

No puede operar según quién aprieta más fuerte.

No puede ofrecer previsibilidad si cada avance estratégico queda condicionado a conflictos de poder.

Uruguay necesita autoridad aeronáutica, no administración de crisis permanente.

Y sí, claro que la seguridad es sagrada, nadie sensato discutiría eso.

Pero precisamente porque la seguridad es sagrada, no puede transformarse en argumento táctico dentro de una disputa de poder.

Porque cuando eso ocurre, pierde todo el sistema.

Pierde el país.

Pierden las aerolíneas, pierden los pasajeros; pierde la credibilidad institucional.

Y hay un daño adicional.

El simbólico.

Porque esto instala una idea tristísima: que los cielos uruguayos no son verdaderamente del país, que no pertenecen a una estrategia nacional; que no están gobernados por una autoridad con control pleno; que pueden quedar capturados por intereses sectoriales.

Y eso, para una nación pequeña, dependiente de su conectividad y necesitada de competitividad, es un lujo suicida.

Ayer escribí “Cielos de nadie”.

Hoy podría reafirmarlo con más fuerza.

Pero con un agregado. Tal vez no sean cielos de nadie. Tal vez tengan dueños circunstanciales.

Y eso es peor.

Mucho peor.

A ustedes les consta, nosotros no tiramos fruta.

SIEMPRE, hablamos con quienes debemos hablar, SIEMPRE, recorremos el espinel. Hoy con toda la bronca, al alguien de hoy le dijimos: “Voy a escribir que los controladores se salieron con la suya”.

Y la respuesta, corta, seca, lacónica fue:

“Si, está bien, es así”.

Nota: La derivación generada por la postergación que indica el comunicado adjunto, nos hace cambiar totalmente el espacio de Radar PDA que teníamos producido y grabado para el próximo programa semanal de TV "El diario del lunes", que emitiremos el 18 de mayo próximo: por tal motivo entonces, excepcionalmente, el contenido audiovisual que acompaña esta columna de hoy, será el que sustituya al pensado originalmente para la edición 12 del próximo lunes.

 

 

Portal de América

Escribir un comentario

Promovemos la comunicación responsable. No publicamos comentarios de usuarios anónimos ni aquellos que contengan términos soeces o descalificaciones a personas, empresas o servicios.