«Durante la conferencia Wings of Change Europe de IATA celebrada esta semana, existió un amplio consenso sobre la importancia estratégica del sector. El desafío ahora es pasar del reconocimiento a la implementación de políticas, en distintas áreas de gobierno, que impulsen y fortalezcan la conectividad aérea.
Cómo la aviación impulsa el empleo, el crecimiento económico y la competitividad en Europa
Un nuevo análisis elaborado por Oxford Economics, encargado por IATA y Air Transport Action Group, muestra lo que está en juego para Europa desde una perspectiva socioeconómica. En 2025, el transporte aéreo respaldó 18 millones de empleos en toda Europa y generó 1,36 billones de euros en actividad económica, equivalente al 4,9% del PIB europeo. Solo la contribución directa de la aviación alcanzó los 306.000 millones de euros, una cifra cercana al tamaño total de la economía de República Checa.
Su impacto va mucho más allá de las aerolíneas y los aeropuertos. Por cada persona empleada directamente en el sector aeronáutico europeo, se generan otros cinco puestos de trabajo en diferentes áreas de la economía. Asimismo, por cada euro de valor creado directamente por la aviación, se producen 3,40 euros adicionales en la economía europea en general. Por ello, es fundamental que todas las áreas de gobierno, ya sea que busquen promover el crecimiento, aumentar la recaudación fiscal o construir una economía más sostenible, comprendan la importancia catalizadora del transporte aéreo.
Cómo el aumento de impuestos y regulaciones está debilitando la conectividad aérea en Europa
En mis conversaciones con ejecutivos de aerolíneas, escucho una preocupación recurrente: el costo y la complejidad de operar en Europa están aumentando rápidamente, justamente en la dirección opuesta a la recomendada por el Informe Draghi. Las aerolíneas operan con márgenes reducidos y se espera que las compañías europeas registren un margen neto de ganancia de apenas 3,1% en 2026.
Europa no puede asumir que las rutas, la inversión y la incorporación de aeronaves crecerán, o siquiera se mantendrán, independientemente de las condiciones que establezca. De hecho, de las 554 rutas entre ciudades de la Unión Europea atendidas por aeronaves regionales en 2016, el 28% ya no cuenta con servicio aéreo. Cuando una ruta deja de ser viable, una región pierde acceso directo a visitantes, inversión y mercados de exportación.
La tributación ilustra claramente el problema. Con demasiada frecuencia, la aviación es vista como una fuente conveniente de ingresos fiscales y no como un facilitador estratégico de la competitividad económica. Sin embargo, cada vez más responsables políticos reconocen el costo de este enfoque. Suecia y Alemania han avanzado en la reducción o eliminación de impuestos a la aviación tras concluir que una conectividad más sólida es esencial para atraer inversiones, impulsar el turismo y sostener el crecimiento económico. Esto demuestra que gravar la conectividad termina debilitando precisamente la competitividad que Europa busca fortalecer.
Por qué Europa debería priorizar CORSIA y el combustible sostenible de aviación antes que ampliar el ETS
La política climática representa una prueba aún más trascendental. Este año se cumplen diez años desde que los países acordaron establecer CORSIA como la única medida global basada en el mercado para gestionar las emisiones de la aviación. A partir del próximo año, se espera que CORSIA cubra alrededor del 85% de las emisiones de la aviación internacional y movilice más de 100.000 millones de euros en financiamiento climático durante su vigencia.
Con CORSIA ya en funcionamiento, surge la pregunta: ¿por qué la Unión Europea está considerando extender su Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) 5.000 kilómetros más allá de sus fronteras para vuelos que ya están cubiertos por CORSIA? Entre 2027 y 2040, esta medida podría representar un impacto de 280.000 millones de euros sobre la competitividad europea. Sabemos que esto afectaría a las empresas, pero no existe ningún estudio que demuestre que mejorará el desempeño ambiental del sector.
La cuestión no es si la aviación debe pagar por sus emisiones, porque ya lo hace y esos costos seguirán aumentando. La verdadera pregunta es si la propuesta del ETS europeo impulsa la producción de Combustible Sostenible de Aviación (SAF), reduce la diferencia de costos frente al combustible convencional y mejora la seguridad energética. La respuesta es no. Solo incrementaría los costos y debilitaría a CORSIA. En otras palabras, sería un grave error tanto para Europa como para el resto del mundo.
La razón es simple: CORSIA ofrece algo que ningún sistema regional puede igualar: un marco común para una industria global, preservando al mismo tiempo condiciones equitativas de competencia. La presencia del presidente del Consejo de la OACI en Wings of Change Europe, en Bruselas, subrayó la importancia de la cooperación internacional frente a soluciones regionales fragmentadas.
Cómo Europa puede aumentar la capacidad aeroportuaria y del espacio aéreo sin esperar nueva infraestructura
Por último, Europa debe enfrentar sus restricciones de capacidad. La fragmentación del espacio aéreo y la infraestructura obsoleta generan demoras, consumo innecesario de combustible y mayores emisiones. Las soluciones son conocidas. Completar el proyecto de Cielo Único Europeo y modernizar la gestión del tránsito aéreo mejoraría la resiliencia, la eficiencia y la experiencia de los pasajeros.
Los aeropuertos también se enfrentan a obstáculos para construir nuevas pistas y terminales. Sin embargo, existen oportunidades significativas para aumentar la capacidad mediante una mejor optimización de la infraestructura ya existente. Es urgente adoptar las mejores prácticas disponibles. Además, incrementar la capacidad declarada y disponible para generar más slots aeroportuarios permitiría que el transporte aéreo siga contribuyendo a la competitividad europea utilizando la infraestructura actual.
Del mismo modo, los procesos digitales ofrecen un enorme potencial para aumentar la capacidad de procesamiento de pasajeros en las terminales, al mismo tiempo que mejoran la experiencia de viaje. Pero para lograrlo, la regulación debe permitir el uso de soluciones biométricas para aquellos pasajeros que deseen utilizarlas.
De cara a 2045, el impacto de la aviación podría crecer aún más, alcanzando 23 millones de empleos en Europa y 2,1 billones de euros en actividad económica. Alcanzar ese potencial exige que los responsables políticos actúen ahora. Y no solo quienes trabajan en transporte, sino todas las áreas de gobierno.
Lo esencial es avanzar con una visión compartida de crecimiento sostenible que fortalezca la competitividad. Juntos, todos los niveles y disciplinas tienen la responsabilidad de crear las condiciones necesarias para que la aviación pueda competir, descarbonizarse y seguir conectando a Europa. Esos son los verdaderos «Wings of Change» que permitirán al transporte aéreo llevar a Europa hacia un futuro más próspero».
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