Natal: entre dunas, aventura y la postal eterna del Morro do Careca
Viernes, 26 Junio 2026

Natal: entre dunas, aventura y la postal eterna del Morro do Careca

Recorriendo el nordeste brasileño en esta oportunidad les mostramos dos jornadas realmente muy diferentes, pero complementarias, que permiten entender por qué Natal se ha convertido en uno de los grandes destinos turísticos de Brasil. El primer día estuvo dedicado a recorrer la costa norte, una excursión que combina playas, dunas, lagunas, travesías en balsa y pequeños pueblos de pescadores donde todavía se conserva ese ritmo pausado que caracteriza a esta región.

por Sergio Antonio Herrera, desde Pipa, RN, Brasil

Nuestra primera referencia fue la laguna de Genipabu, uno de los escenarios naturales más conocidos de Rio Grande do Norte. Aquí el paisaje cambia permanentemente. Las enormes dunas de arena blanca parecen desplazarse con el viento y forman un marco realmente espectacular. Es un lugar donde el turismo convive con la naturaleza sin perder ese aire de aventura que atrae visitantes durante todo el año.

Desde allí emprendimos uno de esos pequeños cruces que también forman parte del encanto del recorrido: la balsa sobre el río Ceará-Mirim. En pocos minutos se pasa de una orilla a otra mientras el paisaje va cambiando lentamente y permite apreciar la vida cotidiana de quienes viven junto al río. No es solamente un medio de transporte; es parte de la experiencia de viajar por esta costa.

Una vez cruzado el río llegamos a Barra do Rio y continuamos rumbo a Porto Mirim, pero antes, llegamos a Pitangui, otra de las tradicionales paradas de estas excursiones. La combinación entre la playa, la laguna y las pequeñas embarcaciones de pescadores le da un encanto muy particular. Es fácil entender por qué tantos visitantes terminan regresando una y otra vez a estos lugares.

Pero probablemente el punto de mayor adrenalina de la jornada llegó en Jacumã.

Este lugar se hizo famoso por las actividades de aventura que se desarrollan sobre las dunas y las lagunas. Allí encontramos la tradicional tirolesa, una de las atracciones más buscadas por quienes quieren agregarle emoción al paseo. Desde arriba se obtiene una vista magnífica del paisaje y, para quienes se animan, el descenso termina directamente sobre el agua de la laguna, convirtiéndose en una experiencia realmente diferente.

Toda esta excursión permite descubrir una parte del litoral potiguar que muchas veces queda eclipsada por las playas más famosas de Natal, pero que ofrece una enorme diversidad de paisajes y experiencias.

Ya en la mañana siguiente decidimos cambiar completamente el escenario para recorrer uno de los sectores más conocidos de la ciudad.

Nos trasladamos hasta Ponta Negra, el principal barrio turístico de Natal y seguramente el más visitado por quienes llegan desde distintos puntos de Brasil y del exterior.

Comenzamos caminando por su avenida principal, donde se concentra buena parte de la actividad comercial. Restaurantes, cafeterías, bares, hoteles, agencias de turismo y comercios de todo tipo forman una sucesión permanente que refleja el intenso movimiento turístico que tiene este balneario prácticamente durante todo el año.

También recorrimos los tradicionales locales de artesanías, donde se pueden encontrar trabajos realizados en madera, tejidos, bordados, objetos decorativos y recuerdos típicos del estado de Rio Grande do Norte. Son espacios que permiten conocer un poco más de la cultura local y, al mismo tiempo, observar el trabajo de numerosos artesanos que mantienen vivas muchas tradiciones de la región.

Ponta Negra tiene además una gastronomía muy variada. A lo largo de sus calles aparecen restaurantes especializados en pescados y mariscos, cocina nordestina, carnes y también propuestas internacionales para atender a un público muy diverso.

Pero hablar de Ponta Negra es hablar inevitablemente de su gran símbolo.

El Morro do Careca

Con aproximadamente 120 metros de altura, esta gran duna cubierta parcialmente por vegetación se ha convertido en la postal más famosa de Natal. Durante muchos años era posible subir caminando hasta la cima, pero para preservar el ecosistema se decidió restringir completamente el acceso. Hoy solamente puede admirarse desde la playa, y esa medida ha permitido conservar uno de los paisajes naturales más representativos de la ciudad.

Desde la playa del Morro do Careca se obtiene una de las mejores panorámicas de Natal. La combinación entre la inmensa duna, el océano Atlántico y la extensa franja de arena crea un paisaje realmente impactante.

Es un lugar ideal para caminar, disfrutar del mar o simplemente sentarse algunos minutos a contemplar un escenario que resume buena parte de la identidad turística de esta ciudad.

Después de recorrer toda esta zona emprendimos el regreso hacia nuestro hotel, el SERHS Natal Grand Hotel, ubicado frente al mar, desde donde continuaremos descubriendo nuevos rincones de este fascinante estado brasileño.

Natal demuestra una vez más que no es solamente un destino de playas.

Aquí conviven naturaleza, aventura, paisajes espectaculares, cultura, gastronomía y una infraestructura turística que permite disfrutar cada jornada de una manera diferente.

Portal de América

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