¿Cómo se decide un viaje?
Miércoles, 01 Julio 2026

¿Cómo se decide un viaje?

Muchas veces y ante los bombardeos permanentes de información, se produce una saturación que nos impide recordar cómo se decide hoy un viaje. 

por Nicolás Raffo Menoni, desde Montevideo

Lejos de ser todo tecnológico, es real que las formas de poder decidir un viaje todavía pasan por: 
1. Interés o motivación personal de los viajantes. 
2. Las experiencias previas que tengan esas personas. 
3. Las posibilidades económicas, por las de accesibilidad y por las temporales que puedan afectar a cada persona. 
4. Recomendaciones de conocidos o el boca a boca. 
5. La búsqueda en medios tradicionales como Google u otros buscadores. 
6. Por inspiración de terceros a través de videos en plataformas como YouTube. 
7. Por programas de viajes en la TV. 
8. Por inspiración o interacción con plataformas de IA. 
9. Y algún otro medio que pueda haber omitido. 

Al día de hoy, debe de quedar claro que el proceso de decisión no es lineal, ni mucho menos predecible, porque las personas apelamos al uso simultáneo de varias herramientas al mismo tiempo, y me gustaría hacer un llamado de atención especial sobre el mito del “viajero consciente versus la tiranía del bolsillo y el confort”, para desmitificar actuales y románticas narrativas que nos quieren vender la sostenibilidad y la regeneración como panaceas y motivaciones actuales del viaje, situación que en lo personal creo que está muy lejos todavía de suceder. 

Si valoro el poner la realidad en el tablero de discusión, pero las pautas actuales de viaje van en contra o en línea opuesta a esos postulados y no parecen tener un horizonte claro de cambio, al menos en el corto plazo, porque las cifras y actitudes actuales de los viajeros nos muestran otra realidad. 

La cierto es que no hay una única forma de definir un viaje.    Incluso esas formas están condicionadas por las franjas etarias de las personas, o por diversas situaciones como el acceso a la conectividad o no, por la familiaridad en el uso de los diferentes medios y canales de comunicación disponibles, por la accesibilidad e inclusión de los mensajes enviados y de las experiencias ofrecidas y muchas más. 

Es claro que no debería omitirse ninguna de las opciones, pero también lo es que cada una de ellas exige realidades y sobre todo acciones diferentes, que habrá que adaptar a los medios utilizados y para llegar adecuadamente a las franjas etarias y a los públicos objetivos que se quieran impactar. 

Me parece fundamental lo anterior, porque parecería que hoy solo la IA es lo que cuenta, cuando aunque parezca un trabalenguas, la realidad nos dice que sí, pero todavía del todo no. 

Es real que es una modalidad que va en aumento y que en la medida que pase más tiempo irá creciendo aún más.    Es real que ofrece la oportunidad de hiperpersonalizar experiencias en base a patrones de consumo, interés, gustos y mucho más. 

También lo es que las nuevas tecnologías pueden llegar a incidir en las decisiones de las personas en base a sesgos e intereses creados previamente y que deben de ser tenidos en cuenta. 

Por todo lo anterior, hay que tener acceso a muchos canales de comunicación, pero cada uno con sus lógicas particulares, y eso exige especialización y tener gente preparada para la gestión de cada medio. 

Eso exige tiempo, supervisión y recursos de todo tipo.    También exige la utilización de esas múltiples herramientas disponibles, porque asistimos a un verdadero proceso de interacción humano – tecnológico que cambia las reglas de juego y las lógicas tradicionales que se han utilizado hasta el día de hoy. 

Porque es cierto que hoy se pueden automatizar muchos procesos y generar contenidos de manera más rápida, pero el verdadero diferencial sigue estando en la persona que gestiona y que es capaz de darle un toque más humano a los mensajes que se quieran transmitir. 

La realidad también nos muestra que las personas somos diversas como el mundo y a pesar de que podemos segmentarlas de manera que nos sea más fácil ubicarlas y sobre todo entenderlas, estudiarlas y llegarles, también lo es que hay gente que dentro de esos mismos segmentos unos son de una manera, a unas les gusta una cosa, les motivan otras y así podríamos seguir complejizando la realidad.   Una realidad que atenta contra la homogenización de la demanda. 

Ante esa realidad, no queda otra que aprovechar todas las herramientas disponibles, sí, pero con la mencionada llamada de atención, porque podemos estarle errando de manera garrafal si no tomamos en cuenta las situaciones mencionadas precedentemente. 

No olvidarse que las experiencias en los destinos son la clave de todo desplazamiento que involucre un viaje, nos ayudará siempre a poder generar mejores acciones.   Experiencias que al menos hoy, todavía siguen siendo para personas a las que hay que conocer primero, para luego intentar emocionar a partir de las experiencias de viaje. 

Entender esas experiencias y analizarlas en su antes, durante y después nos permitirá obtener mejores insumos para entender al turista que tenemos y ayudarnos también a definir al turista que realmente queremos. 

Nadie va a un lugar que no conoce o que no sabe que existe y tampoco recomienda, ni vuelve a lugares donde la ha pasado mal o donde ha tenido experiencias comunes o que han sido una mas. 

Pero también me gustaría poner encima de la mesa si queremos acceder a cualquier turista, a cualquier costo o si realmente podemos definir e incidir sobre las personas que realmente queremos que nos visiten. 

Utopías si las hay, pero que nos sirvan para mejorar y sobre todo para avanzar.

Portal de América

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