El incidente de Flydubai expone fallas críticas en los controles de seguridad aérea y en los Acuerdos de Abraham
Miércoles, 07 Octubre 2026

El incidente de Flydubai expone fallas críticas en los controles de seguridad aérea y en los Acuerdos de Abraham

El reciente intento de atentado terrorista a bordo del vuelo FZ 1073 de la aerolínea Flydubai, que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv, ha encendido las alarmas internacionales. El hecho no solo deja en evidencia un quiebre en los paradigmas de seguridad aérea global, sino que expone una grave falla de inteligencia transfronteriza en el marco de los Acuerdos de Abraham firmados en 2020. El copiloto de la aeronave, identificado como Hamam Al-Hammami, de 29 años, intentó estrellar un Boeing 737 MAX 8 con 174 pasajeros a bordo contra el Aeropuerto Internacional Ben Gurión en Israel.

por el Capìtán Fernando Zás

¿Cómo sigue esto?

Con esta pregunta terminè mi artículo anterior, donde planteaba una teoría desde el punto de vista técnico sobre qué pasó en el vuelo de Flydubai (FZ 1073) entre Dubái y Tel Aviv.

Cada minuto, en este mundo permanentemente conectado por internet, llega nueva información, teorías y suposiciones que me van alejando de lo técnico y me llevan a un análisis más general. Se trata de un análisis geo-técnico-político que, al igual que el 11-S (el atentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas en Nueva York), podría afectar fuertemente a la aviación comercial.

Grietas en la inteligencia y la quiebra de los pactos bilaterales

El incidente del vuelo FZ 1073 de Flydubai no es solo un caso aislado de crisis en cabina. Estamos ante una falla de seguridad geopolítica e inteligencia transfronteriza grave.

¿Por qué digo esto? ¿Qué son los Acuerdos de Abraham?

Los Acuerdos de Abraham, firmados en 2020 bajo la mediación de Estados Unidos, son una serie de pactos diplomáticos para la normalización de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán.

Este acuerdo establece la normalización de las relaciones diplomáticas y comerciales, incluidos los vuelos de pasajeros y de carga. Entre sus disposiciones, se impide que las aerolíneas de esos países asignen a vuelos hacia Israel a pilotos de determinadas nacionalidades. La restricción alcanza a países enemigos de Israel, como Irán, y también a todos los que no mantienen relaciones diplomáticas con el Estado israelí, como Omán.

Omán no es un enemigo declarado de Israel; el gobierno omaní ha mantenido canales de diálogo y relaciones informales o históricas con Israel, pero ha reiterado de forma oficial que no normalizará plenamente las relaciones bilaterales hasta que se alcance una solución de dos Estados para resolver el conflicto palestino-israelí. Por lo tanto, y de acuerdo a los convenios firmados por Israel, los pilotos omaníes no deberían operar vuelos comerciales hacia territorio israelí.

La vulnerabilidad de los filtros: ¿Por qué fallaron los controles?

El diario The Times of Israel ha publicado que pilotos de países que no tienen relaciones diplomáticas con Israel, como Omán, habrían operado en reiteradas ocasiones vuelos comerciales hacia ese país. El piloto detenido ha declarado que había efectuado varios vuelos hacia Tel Aviv para recolectar datos de inteligencia y que el plan era estrellar el avión sobre el aeropuerto Ben Gurión en Israel.

La explicación sería que el Shin Bet (el Servicio de Seguridad General, cuya función es proteger la seguridad del Estado de Israel, que responde de forma directa al primer ministro y forma parte del sistema de inteligencia israelí junto con el Mossad —inteligencia exterior— y Amán —inteligencia militar—) se limitaba a advertir a las aerolíneas que no enviaran pilotos de una lista de países, sin verificar que efectivamente se cumpliera.

Según filtraciones recientes de una reunión a puertas cerradas de los Comités de Relaciones Exteriores y Defensa, la vulnerabilidad es sistémica: en el último año, se estima que 1 240 tripulantes ingresaron a Israel sin cumplir rigurosamente con los controles de nacionalidad estipulados.

El caso de Al-Hammami resulta especialmente alarmante. A pesar de haber expresado abiertamente su apoyo a Al Qaeda en redes sociales —motivo por el cual ya había sido desafectado previamente de operaciones de vuelo en Omán debido a sus posturas extremistas—, los filtros comerciales y estatales fallaron en impedir que se sentara en la cabina del vuelo FZ 1073.

Aunque nació en Emiratos Árabes Unidos, el copiloto no obtuvo la nacionalidad por nacimiento; su madre es siria y su padre omaní, siendo habitual en la región la inmigración de profesionales calificados.

Caos logístico y el uso de la aviación como arma de terror

Como primera afectación, la empresa Flydubai suspendió de inmediato sus vuelos a Israel. Aunque esta semana la aerolínea solicitó reanudar la ruta alegando haber concluido sus investigaciones internas y despedido a los funcionarios responsables, el Gobierno de Israel negó rotundamente los permisos de operación.

Esta parálisis comercial dejó inicialmente a cerca de 10 000 pasajeros israelíes inmovilizados en Dubái y otros destinos de conexión en los EAU. Gracias a los vuelos de repatriación efectuados de emergencia por compañías aéreas israelíes, al 6 de octubre ya han retornado 7 415 pasajeros, y se espera que el remanente de evacuados complete su regreso el jueves 8 de octubre. Pese al esfuerzo operativo, los rigurosos controles adicionales, sobre todo en el equipaje, continuúan provocando masivas demoras.

De nuevo, la aviación comercial es usada como arma del terrorismo. Según fuentes de ABC News, Al-Hammami coopera con la investigación de la Justicia emiratí tras haber sido entregado por Arabia Saudita. El procurador general, Hamad Saif Al Shamsi, confirmó que el copiloto golpeó al comandante con el hacha de emergencia e intentó tomar los mandos para estrellar el avión. Reportes de Associated Press y The Jerusalem Post confirman que el atacante solo posee la nacionalidad omaní por línea paterna.

Adentro de la fortaleza: El quiebre del paradigma post-11S

Desde 2001, la aviación mundial se obsesionó con proteger la cabina de amenazas externas (puertas blindadas, códigos de acceso). Este caso demuestra un vacío legal: el peligro real estaba dentro de la cabina blindada y al mando del avión.

El trayecto Dubái - Tel Aviv es el símbolo directo de la normalización diplomática de los Acuerdos de Abraham. Programar a un piloto radicalizado precisamente en un vuelo con destino a Israel expone una grieta crítica en la asignación y auditoría de tripulaciones.

Las consecuencias inmediatas y el impacto diplomático global

Es inevitable que este evento cambie las reglas del juego. Es muy probable que los servicios de seguridad internacional y agencias como el Shin Bet comiencen a exigir auditorías estrictas del personal extranjero antes de autorizar el ingreso a su espacio aéreo. Lo mismo podrían aplicar todos los países del mundo que se sientan amenazados.

La ministra de Transportes israelí, Miri Regev, ya pidió a la autoridad de aviación civil revisar el cumplimiento del acuerdo aerocomercial bilateral. Pero las ondas de choque van más allá: según informes de The Times of Israel, las fallas de seguridad descubiertas podrían costarle a Israel su permanencia en el Programa de Exención de Visa de los Estados Unidos (US Visa Waiver Program / ESTA), beneficio obtenido en 2023. Actualmente, una delegación estadounidense evalúa la situación en los EAU tras revisar los controles aplicados en los Emiratos, antes de trasladarse a Tel Aviv.

El crecimiento masivo de las aerolíneas del Golfo no puede dejar atrás los filtros de seguridad del personal. Creemos que los servicios de inteligencia estatales deberían colaborar activamente en la verificación de antecedentes para la contratación de pilotos comerciales. Las propias empresas comerciales deben perfeccionar con urgencia sus procesos de selección y cruce de datos.

Un escenario inimaginable: Las preguntas pendientes

¿Si el terrorista hubiera logrado su propósito, qué hubiera pasado?

Hubiera sido un atentado comparable al 11-S: un avión civil estrellándose contra un edificio.

¿Lo hubiéramos descubierto?

Probablemente sí, pero las grabadoras de cabina no hubieran ayudado demasiado; el vuelo hubiera sido totalmente normal hasta llegar a Tel Aviv, y solo en los últimos segundos se hubiera desviado de su trayectoria para estrellarse contra el aeropuerto. Esto daba cero tiempo de respuesta a las fuerzas de defensa israelíes.

¿Qué hubiera hecho Israel? ¿Qué hubieran hecho los EAU? ¿Qué hubiera hecho el resto del mundo?

Creo que es mejor no pensarlo.

Reflexión final

No podemos permitir que una industria tan segura y confiable, que mueve decenas de millones de pasajeros por día y cientos de miles de vuelos diarios, sea rehén de la locura de uno o de unos pocos radicales. Lamentablemente, para defendernos de esos pocos, probablemente se afectará a millones de pasajeros, miles de pilotos y cientos de empresas. Ojalá existiera una solución que nos llevara de vuelta a la aviación como era antes del 11 de septiembre...

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